59...

Van los novios en camino

a la iglesia del lugar,

son dos blancas palomitas

que se van a casar.

La paloma es preciosa

y el palomo muy gentil,

con un pico color de rosa

para besarla feliz.


Gabilondo Soler, Francisco. “Casamiento de los palomos”. En Cuentos y canciones de Cri-Cri (vol. 1). RCA Records 1963.



¡Cómo han pasado los años!

¡Cómo cambiaron las cosas!

Y aquí estamos lado a lado,

como dos enamorados

como la primera vez.

¡Cómo han pasado los años,

qué mundos tan diferentes!

Y aquí estamos frente a frente

como dos adolescentes

que se miran sin hablar.


Livi, Roberto/ Ferro García, Salvador. “Cómo han pasado los años”. En Hay amores y amores. Rocío Dúrcal. BMG 1995.



Cuando pienso que también hay noticias buenas, inmediatamente pienso en el amor de mis padres. Hoy 10 de febrero del 2021 celebran 59 años de estar casados, compartiendo la vida, amándose.


Y es una muy buena noticia porque no sólo es la parte romántica del “vivieron felices para siempre”, es la ¡chinga de la convivencia! Es que, como decía en la entrevista mi amiga Rosario Rojas, el amor no es sólo un sentimiento o emoción o un gesto, ¡es la fuerza que nos mueve!


De la misma manera que muchos matrimonios, ellos han superado los años, las crisis, el frío, la pasión, las risas, las lágrimas, los desacuerdos, los pleitos, los abrazos, los hijos, los nietos, las pérdidas y todo lo que no he mencionado. O sea que han sido una pareja bastante normal.


Se conocieron siendo muy jóvenes, se gustaron y se casaron. Y a partir de este enlace conyugal decidieron todos los días amarse. Fíjate bien en esto: decidieron todos los días amarse. Todos los días, llueve o truene, haya sol o noche oscura, todos y cada uno de sus días juraron amarse y respetarse, en la salud y en la enfermedad. Y lo mejor de esa decisión es que la tomaron conscientes, contentos y poniendo su fe en algo que es más poderoso que ellos: el Amor.


Mis padres no son una pareja de fotografía romántica que tienen todo calculado y previsto. Mis padres son seres humanos que se enfrentaron a la tensión y al estrés de estirar el dinero para pagar todos los gastos; que encararon el dolor de la pérdida de cuatro hijos (tres de ellos no se gestaron bien y una nació para vivir solo unas horas); que superaron la crianza de cuatro varones y tres mujeres; que se enojaron muchísimo cuando no estaban de acuerdo y que también se pelearon; que todos los domingos también se levantaban temprano para tener un desayuno diferente, llevarnos a misa, de paseo y tomarse de la mano; que recibieron a todos los sobrinos que quisieron pasar vacaciones en su casa y a los amigos de todos los hijos que llegaban inesperadamente a comer; que se alegraron al borde de las lágrimas con el nacimiento de cada nieto y que se preocuparon por las decisiones de cada hijo.


Hoy mis padres ya son grandes, y la vejez los acompaña con Fibromialgia y Alzheimer, con una pensión y con hijos, nueras, yernos, nietos, compadres, sobrinos, amigos que los aman profundamente.


Solo la fuerza del Amor te hace vivir cada día aceptando todo lo que hay, sólo con esa fuerza se puede tener el valor para servir, para entregarte, para decidir de aquí hasta el final contigo.


Feliz 59 aniversario de bodas Lulú y Chato. Gracias por su amor y permitirnos existir. Dios nos bendice.



De aquí hasta el final contigo.

De hoy hasta la eternidad.

Será el Señor nuestro camino

y su Amor será nuestra razón.


Para ti, yo seré luz cuando no puedas ver.

Para mi serás sol cuando llueva.

Trataré, para ti, de ser cada vez mejor

y llenarte con mi amor.


Ortiz Tirado, Eduardo. “De aquí hasta la eternidad”. Sencillo. 2014.






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