Al infinito




Dime que no estoy soñándote.

Enséñame, de qué estamos hechos.

Que quiero orbitar planetas

hasta ver uno vacío.

Que quiero irme a vivir

¡pero que sea contigo!


Viento amárranos.

Tiempo detente muchos años.


Caifanes, "Viento".

Miércoles 9.


Disfruto ser testigo de los que se aman y se comprometen para caminar juntos y construir su propio camino.


Tuve la dicha y el honor de participar en un enlace matrimonial que además de brindarme alegría, romanticismo, también me brindó arte, belleza y cuestionamientos sobre los deseos, las elecciones y lo que realmente me importa, además de que me ayudó a afianzarme en el amor.


Un evento totalmente diferente a lo que yo conocía como boda. Me sentí en película. Detalles elegantes y mexicanos, como recibirnos con un mezcal.

La ceremonia tan personal y única, con símbolos llenos de sentido y padrinos que acompañaron no sólo físicamente, sino desde el alma compartiendo también su pensar, su sentir y los deseos para cada uno.


Los novios se fueron uniendo a través de signo, comenzando por las arenas y ahí comenzaron a mezclarlas llenando el nuevo recipiente que los representa a ellos como uno solo. Arenas mezcladas para hacerse su propia playa, su propio tiempo.


Luego la luz que cada uno porta desde su existencia y que viene acompañada de la luz que cada uno de los ancestros le comparte para guiar su vida, para honrar el linaje, para dar la bienvenida a cada uno en cada clan y para encender la nueva luz que cada uno se da para el otro. La piel chinita y la lagrimita que recorrió mi mejilla al escuchar como sus mamás y sus papás hablaron a cada uno, recordando los primeros pasos y admirando las decisiones adultas, soltando completamente a sus críos para que vuelen a construir su propio nido; bendiciendo el camino y acogiendo al nuevo integrante sea nuera, sea yerno. La presencia divina. Desde mi lugar yo pude ver cómo se iluminaban las miradas de los novios cuando uno encendió la luz del otro y viceversa.


Un beso y otro besito "salpimentaban" la ceremonia que trajo el momento de la alianza. El momento en que los padrinos emocionados (sonrisas, risas y también unas lágrimas de agradecimiento por ser elegidos) entregaban los anillos perfumándolos con aceite esencial. Todos los que asistimos, fuimos testigos de ese compromiso que ambos se manifestaron para la eternidad. Él la llamó a ella con dulzura "Infinito mío" para luego comprometerse a compartir la vida con ganas de vivir; ella con esa felicidad que llega hondo y hace que la voz se rompa un poco le dijo: "encontrarte en cada rincón de mi rutina y quedarme contigo en esta y en todas las vidas que siguen", prometiendo elegirse en el amor, el respeto y la empatía.


Sus manos y sus brazos entrelazados formando el símbolo del infinito, culminaron con un lazo representando la unión de sus almas en el tiempo, el espacio, el amor. Amarrados con el viento, viviendo el nuevo tiempo que les corresponde.


Enamorados, viendo hacia adelante, sonrientes, dispuestos a amarse y a comenzar una etapa nueva. Así caminaron hasta el final del pasillo para recibir las felicitaciones, los abrazos y comenzar alegremente la fiesta.


Celebración juvenil donde la música reggae en vivo y las mezclas de un dj nos acompañaron toda la noche mientras bailamos, reímos, nos fotografiamos, platicamos y disfrutamos con los nuevos esposos su alegría.


El buen sabor del chile ancho relleno de fideos, los sopes de jamaica y de mousse de cilantro, el chamorro envuelto en hoja de plátano, el pan de elote con rajas, el pastel azteca de chicharrón prensado, los ejotes, las zanahorias, las calabazas, los chiles toreados y su cebollita, el pan relleno de queso crema, el brownie con nieve y el cheesecake, el café; cada sabor en la cena y los múltiples brindis con mezcal o tequila o vino tinto o ron o whisky o cerveza; hicieron que la panza llena y el corazón contento acompasara tan bella y romántica velada.


¿Y por qué te cuento todo esto? Porque mi vestido largo color turquesa tuvo una nueva decoración en la orilla que besó el pasto y la pista de baile, pintándose de un color café que recibió de la tierra; de la cual me siento orgullosa y muy contenta. Vivir este momento tan íntimo de una pareja que expresa su amor y su compromiso ante muchas personas, requiere de agallas, fe y esperanza.


Hoy, reafirmo que el amor existe, que se trabaja para construirlo, que se cuida y que el amor se aumenta con cada elección.


Gracias por leer. Deseo que celebres tus elecciones que provienen Amor.

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