Amistad

Tengo 32 años y he tenido infinidad de amigos, amigos que creí que con ellos envejecería, y por diversas circunstancias, la vida nos llevó por otros caminos y ahí terminó la amistad.


No suelo ser de esas personas que tienen amigos desde la infancia, de hecho, no sé qué es tener amigos desde la infancia. Ni con mis primos con los que jugaba a las guerritas de piedras convivo hoy en día, es algo extraño, lo sé. A los 15 años nos cambiamos de casa y con esto el cambio de secundaria a prepa, y, mientras firmaba la camisa de la secundaria, y juraba que cuidaría esa amistad a pesar de todo lo nuevo, después de varios intentos fallidos por conservar la amistad, era muy evidente que esto ya no daba para más, los caminos tomaban rumbos diferentes.


Algo similar ocurrió en la prepa, y ya saliendo pues, mucho más complicado, amigos que se casaron, otros que ya las responsabilidades les impedían el reunirnos, la universidad, el trabajo y yo seguía ahí, despidiéndome de esas amistades, mientras crecía y me perdía en todo lo nuevo y no sabía como manejarlo.


Y vamos de nuevo a la uni, es muy curioso, porque a los brazos de amistad a los que recurro hoy en día, no son con los que conviví la mayoría del tiempo, y esta parte de conocer, de terminar, de volver a empezar, me ha enseñado que la amistad es maravillosa, que todos forman parte importante de mi crecimiento, que todo tiene un inicio y un fin, que el ritmo y las conversaciones cambian, que sin duda alguna y con el paso del tiempo hay amistades que se llevan en el alma.


En días pasados mientras podaba el pasto, a lo lejos escuché una canción que decía “a mis amigos les adeudo la ternura, y las palabras de alivio y el abrazo…” y en un segundo recordé grandes amistades, y de manera personal, me invade la alegría de verlos con bien, viviendo intensamente, perseverantes, ver sus logros, nada se compara con la emoción de saber, que aquello que platicamos como solo un sueño, hoy lo están logrando, cada uno a su ritmo.


Agradezco infinitamente a mis amigos, la vida nos volvió a reencontrar y de manera personal creo que el 2020-2021 no fue tan catastrófico como creí al iniciar el año, porque nos ha dado regalos, como reencontrarnos.


Agradezco con el alma cuando me han llamado, y me comparten que soy la primera en saber que serán papás, o con toda la emoción que escalaron en el trabajo y hay más billete.n Largas pláticas que nos provocan inmensas carcajadas y lágrimas, y se viven todas las emociones en una charla.


Me encanta ver por las mañanas los mensajes de Sandra con sus buenos días, a Sara igual que en la prepa toda amorosa, ser maestra le va muy bien, a pato como guía de boy scout orientándonos con los temblores y sus conocimientos de los cerros, a Rosy que me sigue reclamando porque la ponía a caminar.


Así que gracias, gracias, a todos y cada uno de mis amigos, todos han dejado un gran aprendizaje y un especial agradecimiento a May, Liz, Carmen, Abril, Ceci, Sandra, Moni, Norma, Dianita, Lau, Fati, Julia, Adri, Eli, entre tantos nombres que no me alcanza el espacio para mencionar.


El 2021 me ha enseñado lo valioso de la amistad, y que esos 5 minutos para saludar, y preguntar si están bien, son de los detalles más valiosos.

Y tú ¿en quién piensas cuando escuchas la palabra Amigo?



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