Desapego

Mi lema favorito en las charlas cuando se presentaba la oportunidad era el mencionar con una gran seguridad personal que yo merengues no tenía apego a las cosas, personas, momentos, trabajos etc.


Esto en mi mente era real, pues según yo, podía decir adiós fácil, cuando algo no me hacía bien, una lloradita y a seguir, ya saben, llorando y haciendo.


Hábitos como cambiar mi ropa cada 6 meses si algo ya no me quedaba, donar mis cosas, la limpieza de libros, no tenía muchos objetos preciados, los detalles y recuerdos que mi mamá guardaba de la secundaria, yo, en mis momentos de transformación y limpieza, con todo arrasaba, esto siempre me ha ayudado y me hace sentir bien y con menor carga.

Este mes cumplo 11 meses de no vivir mi casa y 9 meses ya viviendo un duelo, en el que no he movido nada de mi hogar, nada nuestro, donde todo lo del esposo, todo lo demás se quedó intacto. Los trastes están exactamente como los dejé el 19 de noviembre del 2020, el dinosaurio de felpa en la misma esquina desde la última vez de juego, la pelota de Zyanya escondida en los zapatos pues un día antes estábamos jugando a encontrar los tesoros, aún hay plantas que siguen vivas solo dios sabe cómo lo han logrado.


He entendido que no todo por quererlo, ni porque me gusta, ni porque lo ame será mío, que no todo por pedirlo se me dará, que el soltar es parte del crecer, y que este momento tiene que llegar… Aprender a desprenderme con amor y agradecimiento de lo que ya no es.

Algo bueno, muy bueno deja todo esto, y es, vivir el presente.


Así que me di a la tarea de limpiar, ya tenía varios meses con dolor de espalda, y cada semana, más fuerte, más doloroso y molesto. Parece anécdota, pero es real, el dolor de mi espalda ha mejorado desde que hice conciencia de que tengo que avanzar. En un par de días hice lo que no hice en casi 1 año. Saque, vendí, regale, ya falta menos.


Entre que dejo una lágrima en la cocina, otra en el balcón, y me despido de lo que fue nuestro hogar, hoy me siento más ligera, más agradecida, hoy me siento bien. Solo decidí quedarme con su estetoscopio y en los momentos de tristeza o que no sé cómo resolver alguna situación, escucho el latir de mi corazón o el de mis hijos, entonces comprendo que todo estará bien.



Vamos bien, todo estará bien, estamos aprendiendo.

15 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Chocolate