El conflicto

Decálogo sobre el conflicto

Julia Cuéllar


1.- Empieza por ahí. Nómbralo, visualízalo.


2.- No empieces por ahí, descúbrelo.


3.- Añádele más conflicto. El personaje se enfrenta a un conflicto externo, lo que le impide conseguir su objetivo. Añade uno o varios conflictos internos: alguna enfermedad física, mental, pésima relación con su familia o amigos.


4.- El conflicto somos todos. Atrapa al lector con el conflicto. Observa cuáles son los temas en los medios, las series, las películas. ¿Por qué ahora hablar sobre eso? ¿Ese enfoque aporta, me gusta, me interesa? Si yo escribiera sobre eso, ¿cómo lo haría? ¿Qué me mueve de ese tema? Si tú lo sientes, alguien más lo siente. Si te aburrió el tema, alguien más también desea salir de ahí. Si detectas que por mirar ciertos aspectos se han olvidado otros, entonces mira, escucha, narra sobre lo que no se está registrando. Narrar sobre lo que se tiene que decir, pero nadie está haciendo o no como tú lo harías, es incómodo, pero la ficción es para jugar, para revisar qué pasaría si… Alguien tiene que contar la historia desde un ángulo ignorado. Estos ángulos cambian según la cultura, el tiempo y, obvio, se repiten, por eso hay que documentarse.


5.- El conflicto aglutina o dispersa lectores. Su manejo podrá acercarte a algunos lectores y te alejará de otros. Si estás concentrado en agradar, no escribas; sé youtuber, tik toker o cualquier variante de influencer. La selección y manejo de conflicto debería ser nuestra oportunidad para investigar, para arriesgarnos como escritores. Si eliges el conflicto y su manejo como fórmula para el best seller, porque escribirás sobre el tema de moda con la mirada socialmente aceptada, por favor, cambia de decálogo, no escribas.


6.- ¿Ya te generé un conflicto porque te he dicho dos veces que no escribas? Bien, resuélvelo. A las mujeres, por siglos, nos han ordenado no escribir y aquí estamos, escribiendo un decálogo, abordando los temas cotidianos, dándole la vuelta a las reglas literarias y creando personajes no socialmente aceptados. Cada generación tiene personas, sin importar su orientación sexual, que escriben como imperativo vital. No escribir es su conflicto. Seducen, luchan, bailan, cocinan, derraman palabras. Usa la metáfora que te convenga según el paradigma con que hayas elegido ver la vida: una oportunidad, un combate, un regalo, un gran centro de experimentación. ¿No escribir te causaría un conflicto? Si la respuesta es no, por favor, no escribas, vende tamales, mole, baila, canta, sé médico o ingeniero, lo que sea que te cause conflicto no hacer.


7.- Conflicto es identificar los filtros desde dónde estás abordando el tema y creando los personajes; es un ejercicio de metacognición. Es necesario aceptar nuestras limitaciones sociales, culturales, cognitivas; reconocer, como dijo Juan Pablo Villalobos, que en la ciencia ficción imaginamos autos voladores, pantallas planas, realidad virtual, avances médicos, pero no pudimos ver que dejaríamos de usar sombrero. Exacto. Los filósofos griegos sentaron las bases de la libertad, la democracia, pero vivían en una sociedad con esclavos, estaba tan normalizado que no se dieron cuenta. Conflicto es aceptar que serás ciego, nadie escapa a su época; es intentar restaurar la visión, ver, aunque sea sombras; es la intención del ejercicio de metacognición. Será una manera de encontrar los temas, perspectivas, personajes con los que te gustaría explorar en tu siguiente encuentro con las letras.


8.- Toda ficción requiere un conflicto. Toda ficción es un conflicto. Se escribe para indagar, para vaciar, para avanzar. Se publique o no, funcione o no, terminemos o no, se escribe y el tiempo avanza, no serás el mismo, así sea que sólo hayas mirado fijo el espacio en blanco en pantalla o en papel. No serás el mismo porque incluso en ese vacío de palabras, ellas estuvieron en tu cabeza ¿por qué te detuviste? ¿Por qué pensaste que empezar así no era buena idea? ¿Por qué abandonaste ese texto y empezaste de nuevo? Eres otro, incluso en el vacío de palabras porque te detuviste a pensar, a sentir, a estar en ti. ¿Hubo conflicto? Sí, tal vez no llegue a la narrativa, pero vaya que funcionó en ti. Venciste el tedio, reflexionaste, descansaste o te hiciste nuevas preguntas. Toda ficción es un conflicto, incluso la que no se escribe, sucedió en el autor.


9.- Conflicto es aceptar que las historias y los personajes acaban. Aprende a detectar cuando comienzas a repetir, así sean textos y géneros distintos. Cierra.


10.- Conflicto es reconocer las habilidades y conocimientos con que dotaste a tus personajes para vencer el mal que les aqueja. Jugando con estos elementos, tanto la fortalezas y debilidades del personaje, así como con el conflicto, tu historia generará múltiples variantes. Atrévete a explorar. El conflicto se sostiene o se derrumba acorde a la verosimilitud lograda por tus personajes en relación con él. ¿Es probable que ese personaje resuelva así, que se sienta así frente a tal conflicto? Es en esa relación donde, como lector, consagramos a los escritores y declaramos: escribe como una deidad. Es ahí, donde, como escritores, nos preguntamos ¿estoy dispuesto a ser otros, a investigar, a no juzgar, a cambiar de perspectiva, ambientes, a modificar personajes tantas veces sea necesario por la historia? El conflicto es un gozo, si no lo es para ti, por favor, cambia de oficio.




3 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Chocolate