El derecho al placer

Actualizado: 9 ago 2021

Leer es de burgueses, lo dijo o no, no lo discutiré, de cualquier forma hay en el ambiente una idea sobre por qué leemos. Se lee porque se tiene tiempo, se lee porque la supervivencia no está en riesgo, se lee porque se pueden comprar los libros, es decir, se lee porque eres rico.


No discutiré lo último, en efecto, leer da riqueza, esa que se comparte y no se agota, al contrario, aumenta. ¿Se necesita dinero para conseguir libros? No, hay bibliotecas, préstamos entre amigos, libros tirados y abandonados, libros donados. Se puede intercambiar un artículo, una entrevista, una promoción por un libro (cómo creen que he sobrevivido durante años leyendo y asistiendo a eventos culturales jejej) Se lee porque se necesita tanto como comer. Una mente enganchada a la química de las historias, exige nutrientes como el cuerpo pide agua. Comienza una dieta desordenada y poco a poco con guía o sin ella, detectará los géneros que más le gustan, los autores que mejor sazonan para él o ella; las aventuras que le harán vibrar, llorar, reír o contemplar según quiera. Sí, comienza una dieta más refinada, cuidada, atenta de lo que nutre y lo que no, es distinto para cada mente. Alguna vez leí que habrá quien encuentre el secreto de la vida leyendo La guerra y la paz, mientras otro lo haga leyendo una etiqueta al reverso de un envase.


Leer es escuchar las historias de las abuelas, la que vibra en las calles, la que trae la música, la noche, a veces con tono de terror y otras de inmensidad y asombro espacial. A veces nos alcanza para escribir y leernos a nosotros mismos, al compañero, al vecino. Necesitamos de las historias para vivir. Son muchos los escritores y escritoras que aún no teniendo para comer, con su vida en peligro, encuentran en la escritura, en la lectura un refugio, un último aliento. Así de vital es leer, así de vital es el placer.


Ayer 8 de agosto fue el día internacional del orgasmo femenino. Se celebra con la intensión de crear conciencia sobre el cuerpo femenino y el placer de las mujeres. Leer también implica conocer, ¿Sabes dónde está el clítoris? ¿Sabes cómo se llaman todas las partes del cuerpo femenino? No, no todo ahí abajo es vagina. ¿Sabes cómo se ve y se siente tu cuerpo siendo mujer? ¿Cuántos libros conoces sobre sexualidad femenina escrita por mujeres? ¿Cuándo has platicado sobre el sexo sin la visión de la penetración o las imágenes difundidas por películas donde la mujer en dos segundos ya está ardiendo y satisfecha? Leer el cuerpo es conocerlo, recorrerlo, nombrarlo, crearle aventuras, historias, saber cuándo brilla, cuándo se excita, cómo se relaja y extiende o se contrae y descansa. Leer el cuerpo es placer, el placer es vital, es lectura del mundo y lectura sobre quién soy y lo que me gusta.


Así que seas o no burgués, el orgasmo y la lectura son derechos a defender por el placer de estar vivos, por el agrado de defender mi tiempo conmigo, mi autocuidado, mi derecho a imaginar y expandirme, mi derecho a ser.




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