Ley Cunas Vacías MX

Hace años pasé por una de la vivencias más devastadoras de mi vida (y vaya que he vivido), vi morir a dos hijos cuando se supone no debería haber pasado, o bueno, la gestación y el embarazo se suponen ser un periodo de amor, felicidad, arcoiris nubes y felicidad pero no, no lo son.


Si algo he aprendido es que el embarazo, la gestación y maternidad te la pintan muy rosita y azul cuando la verdad es que también la maternidad tiene grises, negros, colores obscuros e infinidad de sinsentidos.


Recibí muerte cuando esperaba vida, juré que porque ya sabía que eran dos hombrecitos los que venían en camino y teníamos todo listo para su llegada ellos se quedarían con nosotros y no fue así. Joaquín y Víctor nacieron y murieron en cuestión de tres días: prematuros extremos con todas las probabilidades en su contra fueron parte de la estadística; de la estadística mala, de los milagros diferentes que nos da la vida, porque toda vida dure meses, horas o solo en su periodo de gestación es un milagro.


Ellos nacieron en una maternidad privada así que no recibí tratos poco dignos como muchas mamás que paren hijos sin vida en instituciones públicas: tuve la privacidad de un cuarto propio donde las caras eran largas y los ánimos tristes en una realidad desconocida, pero tuve privacidad. Un trato particular no garantiza humanidad, éramos el cuarto triste en una maternidad repleta de recién nacidos vivos; en medio de las flores, los globos, de las familias felices por la llegada de nuevas vidas.


En mi maternidad privada nadie se atrevía a hablarnos, a preguntar que pasaba o a decir un lo siento cuando ellos murieron. Las enfermeras entraban a checar mis signos vitales sin decir ni pío, la doctora que los recibió no tuvo la cara de ir a darme de alta para que pudiera ir al panteón a enterrar a mis hijos y mi entonces esposo tuvo que ir a una fría morgue a recibir los cuerpos tan deseados y esperados de nuestros hijos envueltos en un pañal de adultos, el cuerpo de mis hijos en un pañal como desechos.


Pero mi historia es hermosa en comparación de lo que viven todos los días mamás y papás en hospitales de seguridad social en todo México. Mamás con hijos muertos en el vientre esperando a parir en compañía de mamás recién paridas con sus hijos en brazos, personal poco preparado que no sabe tratar sus casos o que de plano los desconoce, cuerpitos que no son entregados y se manejan como desecho patológico o que si son entregados se hace de la manera más inhumana en cajas de cartón, en bolsas de basura, en pañales de adulto, en sabanas sucias.


¿Cómo el tesoro más preciado de una mamá, de un papá puede ser entregado de esa manera?


Tengo nueve años hablando del duelo por la muerte de bebés, de como manejo y el primer trato del personal sanitario puede generar más traumas a un duelo que no es reconocido y nunca se había llegado tan lejos, una iniciativa que vele por los derechos de la mujer y su familia cuado pare hijos muertos, cuando en lugar de vida toca acunar muerte.


El pasado mes de junio entro al Senado Mexicano la iniciativa “Ley cunas vacías MX”, una iniciativa que busca se respeten los derechos que se supone que las mamás y que las familias deberíamos de tener: un trato digno y humanizado en casos de muerte gestacional y perinatal.

Protocolos que garanticen atención multidisciplinaria, que garantice un trato digno y humanizado, información clara y oportuna sobre inhibición física y farmacológica de lactancia así como la donación de leche humana, días de duelo para mamá y papá con goce de sueldo, incapacidades completas para mamás que pasan por la muerte de un hijo y preparación para el personal sanitario que esta en contacto con las familias que pasan por la muerte de un hijo en gestación o sus primero días de vida.


El trato digno no debe de ser cuestión de buena suerte, de toparte con personal sanitario empático sino un derecho de todos. La muerte de un hijo en gestación o en sus primeros días de vida tiene un gran impacto en la vida de una familia y el trato que se recibe desde el primer momento es de gran importancia. Es la primera vez que llega una iniciativa de ley al senado que abogue por los derechos de las familias que viven muerte gestacional y perinatal.


Tengo nueve años, casi diez, hablando y escribiendo sobre la muerte de bebés y el impacto que esto causa en las mamás, en las familias, y es la primera vez que veo que este tema llegue tan lejos, es el momento de que en nuestro país se vea por los derechos fundamentales, por darle dignidad a la vida que se va por más pequeña que esta sea y como diría mi amiga la tanatóloga, asesora en duelo y activista Georgina González : Porque morir pequeño no es morir menos”, démosle dignidad a cada vida, no importa si la muerte es en gestación o una vida vivida completa, ¿ Quién marca el tiempo? ¿Quién decide cuanto debe de doler? ¿Dónde dice que tanto debe de importar? ¿Quién decide que vida es digna o no?¿Quién?


Es nuestro momento México: por tratos dignos, por tratos humanizados y por derechos se suponen deberían ser fundamentales ¡Ley cunas vacías México será ley!


Ayúdanos compartiendo por los que vivieron esta experiencia de manera inhumana , por los que se fueron y para que quienes vivirán esta experiencia reciban un trato humano y digno.

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