Nuevo intento

La única constante en el universo es el cambio, así concluye The Big Bang Theory, una serie de televisión con 12 temporadas al aire donde se celebra la amistad, la transformación de las personas y el ser como cada quien quiera ser. Otra de las series que homenajean a Friends, pero esta sí me gustó.


Explorar el universo, como lo hacen los personajes de esta serie, no es distinto a conocernos a nosotros mismos. Lo que rige nuestros días es el asombro. Los científicos siguen preguntando, experimentando, observando y reorganizando lo conocido para volver a mirar desde otro ángulo y tal vez encontrar algo nuevo. Lo mismo pasa con. nosotros, una vez que decidimos viajar a nuestro interior, buscar una vida más consciente, hemos elegido el camino del asombro, de la observación minuciosa, de reorganizar el pasado (lo conocido) para volver a mirar desde otro ángulo (aceptando y amando el presente) y tal así descubrir (crecer, dar, compartir).


En este camino de exploración, pasamos por muchas técnicas, herramientas, teorías (psicología, las 12 flores, los 4 acuerdos, psicodinámica, thetahealing, autoayuda, chakras, meditación, yoga, flor de abundancia, ejercicio funcional, escribir, llorar, renunciar... nombra todo lo que recuerdes o conozcas por alguien más) En cualquier caso hubo momentos de esperanza, de sentir avances y luego nada, estar o sentir que se está estancado, sin rumbo de nuevo. Se pierde la chispa, el ánimo, ese deseo por seguir intentando.


Desistir es parte del proceso de crecer. Nadie llega al premio Nobel sin una buena dosis de intentos fallidos, de frustraciones y logros que en su momento parecían la cima y eran apenas una cresta en un sistema montañoso inmenso. Un cubo de arena en una playa.


Sheldon no fue empático en un día. Penny no creyó en ella misma en una temporada. Raj casi sucumbe a la tradición por estar cansado de intentar. ¿Quién los ayudó a volver a intentar? Sus amigos. Su aceptación del cambio.


Si no tienes amigos, tranquilo, no es el fin del mundo, seguro tienes una red de apoyo emocional presente o en el más allá. Presente pueden ser familiares, psicólogos, libros, mascotas, tú. En el más allá, pues tus ancestros o personas queridas de quienes seguramente sigues aprendiendo cuando los recuerdas. Aún tengo frases, hechos clavados en la memoria sobre mi abuela y mi madre que me guían hoy.


Intentar tantas veces sea necesario. Nombrar tantos días uno necesites en el año. ¿Avanzaste dos y ya quieres volver a empezar? Adelante ¿quién te lo impide? Avanzaste medio año pero como que necesitas probar otra cosa. Vas, de nuevo día uno. ¿Te la puedes pasar en el día uno? Sí, ¿vas a notar cambios? Sí.


Este es mi día uno de miles en que me prometo que voy a escribir diario de forma pública. Qué me lo impidió antes: nadie me lee, a quién le importa lo que pueda decir, hay quien sabe escribir mejor y dice lo mismo, soy monotemática, exponer mis traumas, para eso está terapia. no tengo tiempo, no soy buena, no me pagan por hacerlo, no trabajo para un medio, no vivo en NY y no soy Carrie Bradshaw (soy fan de la tv) o Amy revelando el universo junto a Sheldon.


Todas creencias paralizantes. Aún no se sabe cómo se forma el yo en el cerebro y por alguna razón, sigo eligiendo cada día ser yo: Julia. Tal vez es mi cuerpo diciendo: aquí vamos de nuevo, sigue intentando ser Julia.


Si empezaste a hacer yoga y lo dejaste, si empezaste la cadena de 21 días de abundancia, feng shui, las primeras visitas al psicólogo y dijiste esto no es para mí. Tranquilidad, la resistencia es parte del proceso. ¿Qué sigue? Volver a intentar.


Asombro, dejarse cautivar por la posibilidad, es el principio de la creatividad. Asombro, la sensación del primer día. Veamos cuántos días seguidos puedo escribir.


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