PAUSA



Miércoles 7.

Hagamos tú y yo una pausa…, me dije mirándome al espejo.

Otra vez necesito observar con atención que hay en mí.


Veo mi cabello, cómo ha cambiado, ¡por fin se me notan las canas! Y me parece lindo. Pienso en que ahora voy a teñirme el cabello y que visitaré con más frecuencia el salón de belleza, y buscaré nuevos cortes, tintes y estaré renovando mi imagen. Me da ilusión.


Veo mi frente, es más grande, tengo cabellitos nuevos. Busco un barrito o espinilla para apachurrar. No hay. Me quedo mirando mi nariz, trato de moverla haciendo gestos y me da risa pensar en que mi papá me dice que tengo nariz “de chile bolita”.


Ahora me detengo en mi boca, en mis labios algo delgados, pero no tan finos, digamos que medianitos y pongo mucha atención en mi sonrisa, ¡me gusta!, y agradezco tener todos mis dientes (aún cuando he pasado por momentos críticos en el dentista).


Observo mis ojos y veo que sigo teniendo la misma forma de mirar, aunque mis párpados se ven diferentes a como estaban antes. Pienso que es la edad… Me gusta cuando me enchino las pestañas y los maquillo con sombras, rímel, delineadores. Me gustan mucho mis ojos cuando están maquillados porque me alegran el rostro y se ven muy vivos; pero también me doy cuenta de que sin maquillaje mis ojos se ven cansados, como si estuvieran tristes, pero al mismo tiempo mi mirada se ve curiosa como esperando qué va a suceder.


Y ahí estoy mirando mi rostro que lo veo redondo y también ovalado, pero no logro definir cuál forma geométrica es la exacta... Hago un pausa. Así que vuelvo a la frase de inicio “hagamos tú y yo una pausa”, porque necesito ver qué hay en mí; me quedo quieta viendo el espejo, y escucho que tocan la puerta, pregunto “¿quién?” (en lugar de “está ocupado” o “un momento, ya voy”) Salgo del baño. Para mi sorpresa hay más espejos: las crías, el amado y tú.


La vista, la escucha, el sentir, toma otro ángulo. ¿Qué descubriré de mí a través de ti, de las crías, el amado y las personas con las que interactúo?


Pienso en el libro La ley del espejo de Yoshinori Noguchi...

También pienso en que los demás nos reflejan:

  • Algo nuestro que no queremos ver o aceptar.

  • Lo que nos molesta de alguien nos refleja lo contrario de cómo somos.

  • Cuando queremos controlar o manipular al otro teniendo expectativas egoístas.

  • Cuando sin darnos cuenta estamos haciendo lo mismo a terceras personas.

Pausa que requiere harta mirada, hartísima escucha y un chingo de reflexión para aprender sobre lo que los espejos humanos reflejan, muestran de mi misma.


Gracias por leer. Nos reflejamos.

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