¿Qué cargo?

¿Qué guardas en tu interior?

¿Es ligero o pesado?

¿Es luminoso u oscuro?


Las respuestas no son ni buenas ni malas, lo que hayas respondido es lo que es, lo que en este momento reconoces.


Ahora pregúntate ¿Cómo te sientes cuando miras hacia dentro? Saber qué cargamos es tomar consciencia de nuestra historia.


¿Somos acumuladores de rencor, venganza, tristeza, desesperanza, condenas o vamos regalando sonrisas, paz, amor, compañía, presente?


Aceptar nuestra historia nos ayuda a encontrar maneras de narrarla y ángulos para proyectarnos hacia el futuro, nos permite comprender que los únicos responsables de nosotros, somos nosotros.


Tenemos padres, abuelos, traumas, felicidad, circunstancias adversas y favorables. Habrá quien elija culparlos y recalco elija porque decidimos analizarnos o no. Ambas opciones generan posibilidades. Ninguna está exenta de dolor ni de alegría.


Autoconocernos es un paso importante para vincular el pasado con el presente sin dolor, sin angustia, sin peso. El pasado como lo que fue, no podemos cambiarlo pero sí aprender, crecer, podemos elegir cómo mirarlo para impedir que nos siga dañando.


¿Qué cargo? Es una invitación a revisar el pasado o eso que creemos nos impide alcanzar un objetivo.


¿Qué parte de mi historia me causa dolor? ¿Por qué?


¿Qué parte de mi historia me causa paz? ¿Por qué?


Hay procesos de autoconocimiento que podemos ir escribiendo en un diario.


Buscamos transformar la idea de carga, que asociamos con peso, con algo que complica o detiene por la idea de llevar dentro, algo que es ligero, se comparte, genera paz.



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