Ser mamá de una niña

Ser mamá de una niña, es tener la oportunidad día a día de derribar las taras sociales, educativas, económicas y políticas que históricamente nos han introyectado como mujeres. Me ha permitido reconocer y amar mi cuerpo desde la convicción del reencuentro con nuestra emociones.

Maternar con una niña ha revelado la luz y la oscuridad de mi espíritu. Criar a una niña, también desde la ternura y el compromiso masculino, me ha permitido pensar desde la con-pasión.

Amar a una niña, me ha conmovido y cimbrado en todos los aspectos posibles. Saber que mi hija es una fuerte y pequeña llama en la oscuridad de este mundo, le da sentido a cualquier mitología que me rodea.

Eres mi amígdala, Oriana.



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